El entrenador del Barcelona sufrió la única destitución de su carrera en el Villarreal, rival de esta jornada
Marcos Senna, sobre esa etapa: "Fue una lástima, el concepto de fútbol que tenía no cuajó con el del Villarreal, que venía de la etapa de Pellegrini"
Ernesto Valverde sólo ha sido destituido una vez en su carrera. Fue el 31 de enero de 2010 en el Villarreal, rival de esta jornada, pero el técnico dotó de normalidad absoluta al asunto. Tanta que, como sus hijos seguían matriculados en una escuela de Castellón, mantuvo su vivienda en la ciudad hasta que acabó el curso escolar. Pasó inadvertido en la coqueta localidad, preparando un futuro que fue más feliz y gratificante. Incluso acudió a ver algún partido con Paco Herrera, amigo y entrenador del filial amarillo tras su adiós. Uno era del Barcelona, su casa actual. Qué cosas.

Vino, habló, se despidió y se fue. Nos quedamos callados, mirándonos. Me dio pena, es buena persona y nos gustaba entrenar con él, había buen ambiente. Lástima que el concepto de fútbol que tenía no cuajó con el del Villarreal, que venía de la etapa de Manuel Pellegrini [en cinco cursos alcanzó una semifinal de la Champions y un subcampeonato de Liga con un estilo atrevido]. La gente aún le tiene cariño». A Marcos Senna le cuesta recordar esa gélida mañana del 1 de febrero. Horas antes, el equipo perdió por 0-2 ante Osasuna en un envite «horroroso» y Valverde fue cesado. Nunca vivió esa situación, ni la ha vuelto a vivir. Es más, hasta ese instante su única crisis fue la eliminación del Olympiacos en la Champions tras llegar al cargo.

Nada podía fallar en el entonces denominado El Madrigal, pero todo se fastidió. Le entregaron el triunfal grupo de Pellegrini, y se le escurrió por los dedos. Encima, bastantes miembros de la entidad apuntan también que fue víctima de las conjuras de Juan Carlos Garrido, entonces preparador del filial. Por lo que cuentan, fue como Juego de Tronos, y Valverde fue la primera víctima. Todavía se piensa en la entidad amarilla que tomar esa decisión de cambio acabó siendo un acto injusto.
La mañana de lunes que dijo adiós con su honestidad en el zurrón y un discurso educado en el que asumía las culpas, hubo un silencio sepulcral en la ciudad deportiva. Se rompió por los gritos de Garrido, quien llamaba de usted a los jugadores y no dejaba beber a nadie hasta que él diera permiso. Años después, el Villarreal se preocupó de ignorar su rastro. A Valverde, a quien gestionar la dote de Luis Enrique esta vez le está saliendo de rechupete, le reciben con cariño.
El peor recuerdo de Valverde
Reviewed by
Angela HD
on
diciembre 09, 2017
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